Andar cualquier barrio cubano hoy, es tropezar con decenas de niños correteando, bate y pelota en mano. Dos equipos, gritos, carreras; madres que desde el balcón claman porque el pequeño "venga, aunque sea un momentico para almorzar". Pero, probablemente, el nene no abandonará el juego hasta el último ininng.Es la pasión del beisbol que comienza muy temprano para los habitantes de la isla.
Hoy los cubanos disfrutan como nunca la final de la edición 46 del evento deportivo nacional más esperado. Esta serie ha reventado los termómetros. Así lo dicen los especialistas, aficionados de experiencia y novatos. Así se siente en las calles.
Con seguridad la amplia cobertura televisiva dada a esta serie ha sido un factor determinante. Durante algunos momentos, cuartos de finales, series particulares; tres de los canales nacionales y la televisora regional, Canal Habana, dispusieron recursos para la transmisión de los partidos.
Por tanto lo que se vive hoy, a punto de finalizar la serie, es también fruto de una acertada cobertura mediática. A los narradores habituales, se les sumaron los noveles del telecentro habanero, aún con imprecisiones en el difícil arte de la narración deportiva; pero con una propuesta audiovisual muy atractiva.
Pero el ambiente de vivo entusiasmo que se respira en este play off por supuesto va mucho más allá de los medios. De hecho, está en ellos con tanta fuerza; porque esa pasión beisbolera corre por las venas de este país. Es expresión viva y excitante de nuestra identidad.
Quizás por eso, y por primera ocasión, se han comercializado pancartas, afiches, gorras de cartón de los dos equipos en finales. Tal vez sea la comprensión definitiva de cuánto aprecian los amantes del béisbol poseer los símbolos de sus novenas. O quién sabe si exprese cierto abandono de aquellos razonamientos que asociaban ventas de ese tipo al consumismo.Y es que en esencia se trata de algo diferente al comprar por comprar. Cuando un aficionado coloca en la puerta de su casa, la cuadra donde vive o en su pecho mismo los colores de su equipo también está mostrándose defensor de la cubanía.
No hay fantasmas en eso. El consumo desaforado y el excesivo oportunismo comercial son algo bien distinto. Una gorra de los equipos provinciales o del Cuba, vendida a precios razonables, no puede hacer daño. Muy al contrario; los colores y emblemas, con probabilidad harán que se refuerze el sentido de cubanidad en quienes los lleven. Se trata de reafirmar sentimientos legítimos.



4 comentarios:
Hola,que sitio tan agradable. Y la muchacha tambien. Son asi todas las cubanas? Dios las bendiga. Esperare su proximo post. Comienzo a adorar esa isla
JP
Muy bonita y agradable tu blogs ,quisiera hacerte un a pregunta,Quien te gustaria que fuera el campeon de la Serie Nscional de Beisbol?
bd, qué sorpresa más agradable, buen comentario inicial para compartir.No sé qué equipo defenderás, pero te escribe una industrialista. éxitos y saludos,bd
Es realmente grato poder encontrar algo así tan refrescante y viniendo de alguien tan talentosa como tú. Desde ya cuenta con este lector.
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