lunes, 1 de septiembre de 2008

De Cuba y Gustav.
Desde los primeros avisos Gustav dio mucho que hacer en Cuba. En principio las provincias orientales recibieron la alerta y con ella llegó la movilización de recursos y personas. Pero la entonces tormenta tropical dejó solo lluvias en el Oriente y centro del país. Las mayores complicaciones las traería para Occidente, una región que azotó como un huracán categoría 4.



El municipio especial Isla de la Juventd vivió con Gustav horas especialmente difíciles. Para describirel panorama que muestran las imágenes solo vale la palabra demoledor. No menos, fue en algunas zonas de la provincia Pinar del Río. Las fotografía de las torres de alta tensión, torcidas cual "alambre dulce" dicen mucho de la fuerza de los vientos, que superó los 300 km/h. Pueblos enteros fueron desvastados. Casas, techos levantados, árboles centenarios derribados, columnas cercenadas por las rachas de Gustav. Desolación.
Sin embargo, ante una situación como esta los cubanos anteponen su fuerza, la unión, la solidaridad. Para quienes quedaron con muy poco, una mano ofrecida ya es aliento. Pero en la Isla no es una, sino muchas manos las que se ofrecen. Desde otras provincias llegan linieros hasta los territorios más afectados . Reestablecer el servicio eléctrico demanda el concurso de miles de hombres. Por eso, la solidaridad llega urgente. Entre las casas derrumbadas se levantan voluntades.Entre los árboles caídos, entre el dolor pululan historias de hombres y mujeres que ensancharon sus hogares seguros, para recibir a otros cuyas casas no resitirían el paso de Gustav. Así, con previsión y solidaridad Cuba volvió a salvar lo más importante: el hombre.

1 comentario:

www.portaldelperiodista.blogspot.com dijo...

Muy interesante darme una vuelta por tu blog, un beso desde Buenos Aires. Juan Pablo Peralta
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